Por qué te cuesta tanto trabajo mantenerte en tu peso y técnicas simples que transformarán tu cuerpo

 

Todos conocemos a alguien que está comprometido con una dieta (ya sea Paleo, la de la Zona, Atkins o la que sea) y que, una vez que consiguen el éxito, vuelven a subir de peso. 

 

¿POR QUÉ LAS DIETAS NO LE FUNCIONAN A MUCHA GENTE? 

“Ir de ‘comer lo que sea’ a un régimen muy estricto es como pasar de solo saber manejar una bicicleta a manejar un Ferrari con palanca de velocidades en una autopista alemana”, comenta la doctora Krista Scott-Dixon, quien se desempeña como coach de nutrición en Precision Nutrition. “Puede que la sostengas algún tiempo, pero eventualmente fracasarás”. 

La razón de que esto suceda es que no tienes suficiente fuerza de voluntad, compromiso o respeto por ti mismo. Esto se debe a dos factores clave: 

 

NUNCA ROMPES LAS REGLAS

La gente que fracasa en las dietas lo pasan muy mal durante el ajuste. 

Es muy probable que siempre que inicias una dieta, te encuentras en una realidad en blanco y negro, en donde algunas comidas son “malas” y otras “buenas”, explica Scott-Dixon. Es precisamente esta manera de pensar lo que te llevará al fracaso. 

Sin embargo, una persona que se alimenta para mantener su cuerpo (conocido por comer bien todo el año), entiende que muchos alimentos (incluso de los considerados “malos”) tienen un lugar en su dieta y en su estilo de vida. Entiende que está perfecto tener un día de descanso a la semana o que se puede dar un gusto de vez en cuando. 

Para ejemplificar este punto, Craig Weller, nutriólogo en Precision Nutrition, dice: imagina poner un plato de nachos en frente de una persona que fracasa en las dietas y un hombre que come saludable. 

“El que come saludable seguramente comerá algunos nachos y quedará satisfecho”, asegura. “Y está muy bien porque él sabe que todo lo demás que hace es saludable, así que algunos nachos realmente no afectan su esquema de vida saludable”. 

“Por otro lado, he visto muchas personas que fracasan en su dieta que creen que la nutrición es un tema de ‘todo o nada’”, comenta. 

Si comes un nacho que no entra en tus parámetros de dieta y ¡se acabó! Te acabas el plato y es el final de tu dieta, explica Weller. 

De pronto te encuentras justo donde empezaste. 

 

ESTÁS FUERA DE TU ELEMENTO

El estrés contribuye fácilmente al fracaso de las dietas, comenta Weller. 

Esto se debe a que tu nueva forma de comer no es tu comportamiento normal. Determinar qué comida comprar, cuántas porciones comer si en el restaurante te sirven una cantidad de comida igual a la que un cavernícola comería, todo te provoca ansiedad. 

Así que, cuando la vida te pone a prueba (como con un embotellamiento en el tráfico, una pelea con tu pareja o una mala noche de sueño) tu dieta, un factor de estrés enorme, es lo primero que se va, indica Weller. Vuelves a tus viejos hábitos. 

Ahí es donde un solo nacho se convierte en todo un plato. 

Para una persona que come saludable, la comida no representa un estrés. No hay ansiedad asociada con cada comida. Han desarrollado una fórmula que les servirá por años. 

En caso que el estrés los acorrale, su dieta se mantiene en piloto automático, mientras que la tuya se va por la borda. 

 

LA RESPUESTA PARA NO FRACASAR EN TU DIETA

No estamos diciendo que tu esfuerzo no te dé resultados. 

Los fundamentos nutricionales que utilizas definitivamente te ayudan a controlar tu peso, durante algún tiempo al menos. Pero, si lo que quieres es eliminar kilos para siempre, debes ser capaz de mantener tu dieta. 

Seguro, puedes eliminar la llanta en 45 días, como lo prometen las dietas, pero esta seguramente volverá. 

Toma en cuenta esto: Durante el 2005, un estudio del American Journal of Clinical Nutrition encontró que solo el 20% de la gente que comenzó una dieta para perder peso lograron mantenerla durante un año o más. 

El estudio concluyó que, de ese 20%, la gente que logró mantenerla durante 5 años, la mantuvieron el resto de su vida.

La razón: a esas alturas, descubrieron cómo darle la vuelta a las reglas para que su dieta funcione para ellos. Su alimentación estaba en piloto automático. 

“Aprender a comer saludablemente es como aprender un nuevo idioma”, explica Weller. “Aprendes poco a poco hasta que lo dominas”. 

Según Weller y Scott-Dixon, esto es lo que funciona: Ve paso a paso. Escoge un solo hábito alimenticio saludable y ponlo en práctica por al menos dos semanas. 

Esa es la cantidad de tiempo ideal para implementarlo fácilmente en tu vida y para que pierda su factor estresante, comenta Scott-Dixon. Luego de ese periodo de dos semanas, el hábito se afianza y lo harás en automático. 

Después, debes adoptar otro hábito alimenticio saludable por dos semanas más y repite el proceso. 

Comienza así: incorpora estos tres simples pasos, libres de estrés, en tu vida uno a la vez. Cuando el periodo de uno termine, no lo dejes de hacer, simplemente comienza con el siguiente. 

Son efectivos por si solos, pero juntos tienen la habilidad de transformar permanentemente tu cuerpo y convertirte en una persona que se alimentará saludablemente durante el resto de su vida. 

 

SEMANA 1 Y 2

Come lento

Investigaciones demuestran consistentemente que comer lento y poniendo atención a la cantidad de comida que se consume, puede ayudar a comer menos, asegura Brian St. Pierre, director de nutrición del rendimiento en Precision Nutrition. 

 

SEMANA 3 Y 4

Come proteínas

Son un súper nutriente: construyen y mantienen los músculos y queman calorías, mientras te hacen sentir satisfecho (así que comes menos). Trata de comer dos porciones del tamaño de la palma de tu mano en cada una de tus comidas (esto quiere decir de seis a ocho porciones al día). 

Las mejores fuentes de proteína: carne, pescado, huevos, yogurth griego, queso cottage o una medida de polvo de proteína. 

 

SEMANA 5 Y 6

Come verduras

Sí, las verduras están llenas de vitaminas, minerales y fitonutrientes. Asimismo, tienen pocas calorías y, por estar llenas de agua y fibra, te ayudan a sentirte satisfecho. 

Otra manera de verlo: las verduras toman el lugar de comidas “poco saludables” y cargadas de calorías en tu plato. Trata de comer dos porciones del tamaño de tu puño en caea una de tus comidas (de seis a ocho porciones diarias). 

 

SEMANA 7 Y 8 

Duerme suficiente

Tal vez te sorprenda saber que, cuando se trata de verse, sentirse y rendir bien, una buena noche de sueño es casi tan importante como comer bien y hacer ejercicio, explica St. Pierre. 

“Es por eso que a nuestros clientes los ponemos a pensar la manera de crear una rutina de sueño”. Trata de dormir entre 7 y 8 horas por noche. 

 

SEMANA 9 Y 10

Relájate

Demasiado estrés puede afectar tu peso. “El estrés es un asesino”, indica St. Pierre. “Promueve el almacenamiento de grasa, la pérdida de músculo, arruina tu salud y afecta tu rendimiento”. 

Por eso, tomarse solo 20 minutos al día para hacer algo, lo que sea, que disminuya el estrés puede mejorar tu físico y te ayudará a tomar mejores decisiones alimenticias. 

 

Visítame, Sígueme y contestaré gustosamente tus dudas y preguntas en mi email: gustavo.white@guswhitefitness o en mi página web en Contacto.

 

 

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